El roce de las partículas, de cúmulos y/o cirros que el viento provoca, crea electrones sueltos que tienen energía pero no masa.
Es lo que potencia los colores que se salvan de la difracción, hace que sean mas brillantes de lo habitual a la vez que Eolo, dios del viento, extendiende el rojo casi dramáticamente.
La primera toma es de Aart. Gracias amigo.
Barbarroja 08/11/2013